Juan José Rodríguez presenta su última obra en Felimaz.

El escritor sinaloense presenta su última novela dedicada al público juvenil.

Más show; más biz.

El negocio de la música se ha transformado a partir de la aparición de internet. Aquí está la revisión de los nuevos retos de artistas, compañías disqueras y productores.

La Crisis Más Noir.

¿Qué sucede con un género cuando se agota? El pulp puede estar en crisis, o quizá... sea algo más.

Desmantelando la Semana de la Moto.

Miles de motociclistas han abandonado la ciudad dejando una considerable derrama económica. ¡Lea esta historia!

Canales Muertos.

Los nuevos protocolos de la Dirección General de Bibliotecas de la UAS suscitan una crisis en bibliotecas de escuelas y facultades.

domingo, 17 de mayo de 2015

Canales muertos: Bibliotecas de la UAS en incertidumbres protocolarias.

Canales muertos: Bibliotecas de la UAS en incertidumbres protocolarias.


             El ingreso de nuevo material bibliográfico al acervo de la Facultad de Ciencias Sociales de la máxima casa de estudios del estado es un misterio para el personal docente y administrativo.
            La única llegada constante de libros es a través del financiamiento externo y no así como lo estipula el Reglamento de la Dirección General de Bibliotecas de la UAS en el primer apartado de su Artículo 41, según el cual, el Consejo General del Sistema Universitario solicitará a las autoridades universitarias:
“I.  Asignar recursos para la adquisición y preservación del material documental destinado a las bibliotecas, así  como, el mobiliario, equipo e instalaciones;”
            El apoyo y búsqueda de recursos financieros internos es prioritaria para este organismo y el sistema del que es parte. Sin embargo, el personal de la FACISO considera que este nuevo protocolo para la captación de material y apoyos financieros centraliza gravemente la gestión del material en las bibliotecas de la Unidad Regional Sur. Antes de las reformas estructurales universitarias de principios de esta década, la Facultad de Ciencias Sociales solicitaba la donación de un volumen relacionado con cualquier materia del plan de estudios de la carrera por parte de los alumnos egresados como parte de los requisitos de titulación.
La centralización y burocratización del acervo.
Hoy en día, después de las reformas y la creación de este reglamento la captación de material ha dejado de ser en especie y ha tomado como ingreso de recursos el pago de una Constancia de “no adeudo” para integrarse a un fondo del cual se financia todo el material bibliotecario.
            De acuerdo con Leticia Amaral Rodríguez, titular bibliotecario de esta Facultad, el monto a pagar por cada alumno es de $200.00 MX y es gestionado por parte de la Dirección de cada escuela o facultad y reportado a la Dirección General de Bibliotecas de la Universidad.
            Cuando el monto se abulta lo suficiente como para ser significativo –dependiendo esto del criterio de cada director en turno– es cuando se exige al titular bibliotecario de cada unidad académica realizar un cotejo del material más solicitado por el alumnado y que no esté disponible en existencia con los planes de estudio de carrera y la bibliografía propuesta por el personal docente.
            El último ingreso de material registrado en la biblioteca de Ciencias Sociales fue el pasado 27 de febrero, a través del financiamiento externo PIFI gestionado por la Secretaría de Educación Pública.
            Después de una exhaustiva negociación por parte del Departamento de Planeación, a cargo de la maestra Miriam Vega Astorga, se llegó a un acuerdo directo por parte de las editoriales, para la compra de más de cuatro decenas de volúmenes que fueron registrados y capturados dentro del sistema.


La incertidumbre del protocolo.
Aparte de los financiamientos externos, gestionados por el Departamento de Planeación, el personal administrativo desconoce los canales que deben utilizarse entre los departamentos de la Dirección para echar mano de los recursos que ellos mismos reportan a la Dirección General de Bibliotecas.
            El financiamiento interno, al regularse, ha carecido de dar a conocer su protocolo de acción dentro de las filas del personal administrativos. Aún cuando, la biblioteca apunta que el recurso ha sido liberado.
            Sin embargo, la situación es alarmante, comenta la titular de la biblioteca FACISO, pues con estas medidas “se pierde la injerencia de la propia Facultad para administrar y tomar decisiones correspondientes al manejo de recursos en esta rama”.
            En el pasado, durante las gestiones de la maestra Guillermina Vázquez y el Dr. Arturo Santamaría al frente de la dirección de esta facultad –antecesoras de este reglamento–, la búsqueda de nuevo material para ingresar al acervo de esta unidad académica recaía en la toma de decisiones interna; en ambos casos, el incremento bibliográfico corrió a cargo de gestiones directas, autónomas e independientes, entre los directores y las editoriales con fondos que formaban parte del presupuesto general.
            Además de la recepción de recursos y la iniciativa independiente de los directores de escuelas y facultades, otra alternativa común en el sistema bibliotecario de esta y otras universidades es la donación de terceras partes.
            Sean bibliotecas personales o de otras instituciones, la donación no termina por ser comúnmente útil, según señalan Vega Astorga y Amaral Rodríguez, pues a menudo se debe discriminar entre los artículos donados de acuerdo a la pertinencia de los temas con el plan de estudios y las materias impartidas. 
            Y es que, aunque la biblioteca busca conservar variedad entre los temas tratados para no quedarse sin nada, se deben remitir a las distintas academias los libros que no pertenecen al estudio social. A pesar de ello, se conservan títulos que abordan la historia universal y regional, filosofía, administración y contabilidad, literatura y hasta diseño.
            Pero, lo que debía ser una medida que proveería a las unidades académicas de echar mano del presupuesto con el fin de incrementar los libros disponibles ha terminado por ser contraproducente cuando no se establece la comunicación necesaria. Y así, la falta de actualización de textos deja mermadas distintas líneas de investigación, caso particular el de estudios de género, ecología y estudios de la juventud.
Maestros y alumnos, por igual.

Sin duda, podríamos centrar que el problema es tan simple como la centralización de los recursos por parte de la administración central de la UAS aunado a fallas protocolarias y de comunicación. Sin embargo, se ha señalado una falta de acercamiento, por parte de los docentes, para con la biblioteca a su disposición.
            Amaral Rodríguez apunta que es a falta de este interés por parte de los maestros por reconocer el material disponible que los propios alumnos no se dejan ver por la biblioteca, como toda buena paradoja.
            Porque si no se dejan ver, no pueden solicitar textos, así no se pueden reconocer las necesidades específicas de actualización o próximas adquisiciones. Menos aún, se puede echar mano del recurso destinado a nuevos libros, si no se reconocen necesidades.
            “La mayoría de los maestros siguen solicitando los mismos materiales año tras año, lo puedes ver en el plan de estudios. Si requieren un nuevo material, no acuden a Dirección o a las bibliotecas de licenciatura y posgrado a revisar su disponibilidad; lo piden a sus alumnos”, aclara Amaral Rodríguez. “También se suelen hacer antologías, a partir de los libros que ya han manejado anteriormente o que poseen ellos mismos.”
            Estas antologías, aunque económicas, no permiten mantener un registro de las obras con vigencia dentro de las aulas. A menudo, aunque se estipulen en el plan de estudios, se ven limitadas por la variedad de formatos que se manejan.
            
Hablando sólo de libros, podríamos ver que coinciden los cotejos entre la propuesta del docente y el material en resguardo, pero en el caso de artículos de revistas, textos online, podcasts, documentales, etc. eso es otro tema no revisado.
            La única base de datos disponible en el sistema digital es aquella del Redalyc; no se han realizado esfuerzos por conseguir más suscripciones a fuentes digitales académicas.
            La unidimensionalidad de la docencia en la Facultad no es homogénea. Sin embargo, prepondera la falta de aprovechamiento de nuevos recursos para la enseñanza y, por supuesto, la participación de docentes y alumnos que podrían insistir en hacer uso de los canales de recomendación y exposición de solicitudes a través del Consejo Estudiantil y el Consejo Técnico.

            ¿Cómo podrían ayudar los estudiantes y maestros a través de órganos terceros entre el binomio de las escuelas y facultades y las direcciones centrales? ¿Qué esfuerzos ha realizado la Dirección General de Bibliotecas de la UAS por dilucidar este misterio operativo?
Primera entrega

Por Manuel Cázares S.

Más show, más biz.

  Más show, más biz.

 
         La información no es gratuita, es el acceso a esta información a lo que podemos expropiar costo. En esta época de redes digitales, no podemos permitirnos entrar en confusiones y, si acaso cupiera duda, uno puede animarse a preguntar a cualquiera de los creadores de esta nueva comunidad digital.
            Todos ellos, los vloggers, los web celebs, los bloggers, divos y artistas que utilizan las redes sociales y las plataformas híper mediáticas que el Internet ofrece, son creadores que difunden su obra intelectual para ser reproducida infinidad de veces de forma gratuita. Jamás se subordina la propiedad.
            Y es que es confuso, uno supone que se ganan millones. No podríamos estar más equivocados.
            Lo más seguro es que no recuerden Napster, aquel software que, como pandemia, invadió todos los ordenadores del mundo. ¿La razón? Napster permitía la transferencia de datos entre usuarios de forma libre. Si alguien en el mundo tenía Baby, One More Time, de Britney Spears, lo más seguro es que tú también pudieras tenerla en cuestión de horas. Sí, horas, pero gratis.
            Después de un azaroso proceso penal en contra de su desarrollador por parte de los sellos discográficos más importantes, así como algunas celebridades, Napster cesó de ejercer esa libertad que terminó por ser abuso.
            Sin embargo, el abuso no terminó ahí. La obra intelectual y creativa de cientos de miles de artistas el trabajo de una cadena infinita que conlleva compositores, arreglistas, productores, cantantes, músicos, fotógrafos, compañías papeleras, maquiladores, contadores, ejecutivos de disqueras, etc. se vio agredida fuertemente por los sucesores del infame Napster, Kazaa, iMesh, Ares, Morpheus, y una serie absurda de programas de transferencia de información dejaron casi en la quiebra a una de las industrias más prolíficas del showbiz. Nadie compraba discos.
            De los cerca de 15 millones de copias que Vicente Fernández vendía en la década de los noventas, hoy tiene suerte si llega a las 5 mil. ¿Por qué? Nadie, nadie, compra discos. La industria musical tuvo que reordenar su sistema de producción.
            No más artistas de un solo álbum o imágenes fetichizadas que jamás habrían de presentarse en conciertos. El pueblo castigó, de cierta forma, a sus estrellas con justicia irónica. Porque los artistas eran escuchados, eran populares, admirados y acosados; sólo sus carteras perdieron su brillo.
            Por suerte para ellos, llegó la segunda etapa de la interacción por Internet, lo que John Robb llamó la Web 2.0, la cual soporta más medios y permite la interacción del usuario con su interlocutor. No más comunicación de dos pasos, la vía online tiene doble sentido.
            Esta Web 2.0 vio el surgimiento de las redes sociales por Internet a partir de MySpace, Hi5, y últimamente la generación de Facebook, Twitter, Instagram, Google+, etc.
            Imagínense las infinitas posibilidades que estas herramientas ofrecían al servicio de la promoción de films, publicaciones, organizaciones y sí, por supuesto, cantantes y bandas. YouTube permite la reproducción de videos en línea, Grooveshark y Spotify la reproducción de tracks y álbumes enteros.
            Pero no crean que lo es todo. Los espacios publicitarios que estos sitios ofrecen, así como la tasa de utilidades variable que retribuyen a los artistas más populares, no alcanzan ni la tercera parte de las ganancias de un intérprete o agrupación dada. Y es que, por lo menos en esto, las redes sociales en Internet sí promovieron una transformación democrática.
            Si alguna vez se han atrevido nuestros lectores a buscar en alguna caja arrumbada, encontrándose con los aparatosos y super chic discos de acetato, es probable que hayan notado que el glorioso mastodonte entre sus manos contenía una, dos, cuatro canciones a lo mucho. Hasta finales de la década de los 40 -con la llegada de los LP (Long Play)-, el formato del acetato permitía una preservación de información mucho menor a la que estamos acostumbrados con los formatos digitales, lo cual contribuyó al dominio de los singles en el mercado.
            ¿Para qué rememorar? Bueno, piénselo bien. Una canción servía de material de promoción para los interpretes; no era la mina de oro que se acostumbró en los setentas, ochentas y noventas. Ray Charles, Elvis, The Beatles, Paul Anka, The Temptations, todos ellos debían ganarse la vida ontheroad, es decir en la gira.
           
Las presentaciones públicas de artistas musicales en eventos se convirtieron de algo cotidiano, a un evento especial y, de nuevo, ha vuelto a representar el mayor ingreso en las cuentas de nuestros músicos. Regresan las caravanas que se presentan a diestra y siniestra por todo lo largo y ancho del globo anunciando formaciones y solistas que hace diez años hubiera que haber perseguido a través de cielo, mar y tierra. Las producciones se basan en singles difundidos sistemáticamente en los medios que apoyan al reconocimiento del catálogo de canciones de cada artista.
Esto, por supuesto, no ha detenido a BMG, Sony Music, Warner Music, ni al resto de las mega corporaciones de buscar adaptarse al nuevo modelo del negocio. Estas firmas, que anteriormente se dedicaban a descubrir talentos, contratar, financiar y promover producciones; son ahora los organizadores de eventos y los principales defensores del negocio editorial y derechos de autor.

            No existe forma en que el músico evite el contacto con sus seguidores, en que se enriquezca con ilusiones; hoy, más que nunca, las redes se nutren de la creación imparable de cientos de miles de inéditos y desconocidos talentos. Sólo queda en cada uno de nosotros quitar el velo de la jerarquía del arte y el negocio a través del boca en boca; como siempre ha sido y será.



Por Manuel Cázares S.

Desmantelando la Semana de la Moto en Mazatlán.

Desmantelando la Semana de la Moto en Mazatlán.


              Se agotó la licencia que nos dio la moto. Desde la tarde del domingo, ya volvíamos a ser los habitantes de este puerto los dueños de la ciudad, los anfitriones que descansan exhalando el suspiro tras la puerta; los de adentro. Y se nos diluyeron los dos magnos periodos que abren la agenda de la temporada Primavera-Verano de nuestro quehacer turístico. Pasó la Semana Santa y pasó la Semana Internacional de la Moto diluyéndosenos entre los botes de basura que excedieron su capacidad, casi como los hoteles de nuestro puerto.



La Cartelera
                  Y sépaselo bien, esperábamos más de 20,000 asistentes al evento más bad-ass del año. Para eso, el comité organizador del Moto Club Mazatlán hizo todo lo posible por asegurar que su cartelera contara con lo mejor que se pudiera ofrecer a ese macho lifestyle.
            Bikinis; el paseo del Puente Baluarte; un par de competiciones de velocidad, de destrezas y de estética motorista; La Cuca para un jueves; Los Enanitos Verdes para el viernes y Quiet Riot para el sábado, en la clausura del evento, ante el naufragio de las negociaciones con Mägo de Oz. Todo lo anterior se repartiría entre La Plaza de la Moto y Joes Oyster Bar, por supuesto con algunas sedes alternas, dedicadas específicamente para las competencias motorizadas.
            Tampoco está de más decir que estos tres días el cuarto del pilón no se logró-, el puerto percibió cerca de 500 mdp de derrama económica por parte de los choppers. Aun cuando, en opinión de los comerciantes que se hicieron de la renta de alguno de los locales de La Plaza de la Moto, no se cumplió el estimado de mercancía vendida del año anterior. Y ni siquiera la asistencia supieron considerar superada. El viernes de Los Enanitos Verdes fue el evento más concurrido por locales y visitantes. No tanto ocurrió con el grupo anglo parlante, Quiet Riot.

El Negocio
                De que se vendió, se vendió. Lo dicen los últimos índices de Seguridad Vial, cuando apuntan que si bien, se puede calificar la conducta de los motociclistas como regular, esta semana de pascua dejó un saldo rojo de por lo menos 10 siniestros provocados por los avispones motorizados. Y sí. La gran mayoría de los accidentes fueron provocados bajo el amparo del alcohol. Pero no se tome a mal, el saldo se redujo considerablemente con respecto al año anterior. Esto porque, como se nos fue confiada la ríspida relación de los organizadores con la dependencia de seguridad, nuestros centinelas no movieron el dedo del renglón con las medidas de seguridad básicas del tráfico vial. No se fue laxo con los cascos, como no se discriminaron los pantalones de piel.

Pasó

               Pero ya pasó. Ya se resolvieron las crisis de basura y desperdicios en playas y aceras, por lo menos en nuestra zona hotelera; se desmantelaron los puestos y kioskos y tiendas de la Plaza de la Moto, con todo y alguna moto perdida huyendo hacia el atardecer en el asfalto; ya volvió a reorientarse el flujo de agua, excepto en las colonias en las que nunca ha habido y los taxistas ya cazan oficinistas de nuevo. Se nos diluyó la semana de la moto y nos quedó la lama de lo cotidiano entre las manos.
Por Manuel Cázares S.